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VIVIR TU DESCUBRIR, por Xenia Tostado

POR Xenia Tostado

Alimentación infantil

Vivir tu descubrir: A cuchara... Introducción de los alimentos

Trucos para lograr que el bebé disfrute con su comida

A los cuatro meses, a los seis… Hay quien introduce los alimentos sólidos antes o después pero, sea cuando sea, que tu bebé empiece a abrir su abanico de sabores puede ser una experiencia maravillosa o terrorífica.

Hace unos meses, comiendo en un restaurante de Madrid, presencié una situación bastante incómoda, sobre todo para los protagonistas de la historia. Una familia: pareja, bebé y abuela materna. La situación se iba tensando a medida que la madre del bebé insistía fervientemente en que su niño se comiera la papilla. Es difícil juzgar estas situaciones sin saber pero, al margen de juicios, el llanto del niño, un bebé precioso y gordito que no tenía pinta de dejar pasar una oportunidad de llenarse la tripita si lo que tenía era hambre, resultaba desgarrador. Al lado, el padre, más tenso que el bebé si cabe, y enfrente la abuela, levantándose a cada rato a decirle a su hija lo que tenía que hacer con su bebé mientras esta iba advirtiéndole con un tono cada vez menos conciliador que la dejara en paz. ¿Os imagináis como terminó la situación? Pues sí, los tres gritando, el bebé y la mamá llorando…

Manejar algunas situaciones cuando el cansancio se ha apoderado de ti puede ser difícil. No costaba ponerse en el lugar de todos y cada uno de ellos pero… si todo lo que hace una bebé es construir su mundo a través de sus sensaciones abriendo conexiones neuronales asociadas a cada experiencia, ¿qué puede pasar si el niño asocia la hora de comer con algo desagradable y tenso en vez de con juego divertido donde descubre nuevos sabores y texturas?

A cuchara... Introducción a los alimentos
Gtresonline La alimentación de tu bebé.

Era algo que me preocupaba de verdad. Nosotros, como adultos, funcionamos exactamente igual y siento que es una responsabilidad más como padres hacer que nuestros hijos se acerquen a cada nueva etapa de la forma más natural, positiva y alegre posible. Una canción que indique que ha llegado la hora de comer, observar qué sabores son más agradables para ellos y asegurarte de que, aunque no coma uno de los alimentos que te interesa, obtiene esa vitamina de otro.

El miedo a que pierdan peso, a que les falte alguna vitamina, a veces hace que pongamos demasiada tensión en algo que seguramente necesite tiempo en la mayor parte de los casos. ¡Tienes que hacer que se coma el pollo como sea! Si tu pediatra te dice esto, es posible que el miedo a hacer algo mal te haga forzar a tu hijo a comerse el pollo por narices. Bueno, llamadme rebelde, con o sin causa, pero lo hice a mi manera. Mi hija tardó una semana y media en comerse el pollo y no fue por metérselo a cuchara. Tenía la seguridad de que al seguir lactando era difícil que pudiera desnutrirse, aunque tardara un siglo en acostumbrarse al pollo, y estaba decidida a no convertir su hora de comer en una tortura. Era su segundo alimento. Empezamos por la fruta, que es una fiesta para ella desde el principio, así que me pregunté qué platos con pollo y fruta comíamos los adultos. ¿Por qué no un pollo a la naranja o una ensalada de arroz con pollo y manzana? Tomando como referencia esos dos platos, hice sus papillas favoritas, con patata añadida para espesar cuando es necesario y siempre con un chorrito de aceite de oliva virgen en crudo. ¡Magia! Desde ese día el pollo forma parte de su dieta. A medida que van introduciendo alimentos es más fácil que otros nuevos sean de su agrado. Puede que a pesar de ingeniártelas de varias maneras, tu hijo tarde un poquito en aceptar algunos de ellos, pero tú sabrás cómo valorar la situación. Confío en mi médico (siempre es importante la experiencia de un profesional), pero también confío en mi instinto: al fin y al cabo, somos los padres los que pasamos más horas observando a nuestros hijos.

A cuchara... Introducción a los alimentos
D.R. La alimentación del bebé.

Hay dos objetos que me fueron de gran ayuda para ir ofreciéndole nuevos alimentos con la tranquilidad de evitar ahogos, que es algo que nos asusta mucho a todos los padres. Un amiga y mamá de dos preciosas niñas me regaló un curioso objeto. Se llama Squirt, cuchara dispensadora. Es una cuchara con un dispensador que hace que puedas darle la papilla con una sola mano. Tiene un tamaño ideal para su boquita y puedes dosificar la cantidad que le das a tu hijo apretando el cuerpo donde se encuentra la comida.

La redecilla antiahogo de silicona ha sido sin duda una maravilla para que mi hija pudiera comer casi de todo con total tranquilidad, siempre estando con ella. Cuando empiezan a tener más fuerza en las encías son capaces de estirar los agujerillos de la red, que al ser de un material flexible acaba permitiendo que algunos trozos de comida demasiado grandes salgan por los agujeros. Fue ahí cuando decidí cambiar a la red antiahogo de tela. En un principio creí que no me gustaría tanto, pero terminó siendo lo mejor para introducir incluso alimentos como el jamón. Ningún peligro y todo un regalo verles disfrutar.

¡¡A comer!!

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