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CONOCIENDO A ALMUDENA, por Almudena Lapique

POR Almudena Lapique

Debut de moda

Conociendo a Almudena: Mi primera pasarela

Nervios, responsabilidad y mucha emoción

Actualizado el

Desde pequeña, he asistido a desfiles de la Madrid Fashion Week y no os voy a mentir, no hubo ni uno que no disfrutara. Hace un mes, Tot-Hom, una marca de alta costura española, me dio la oportunidad de cambiar la perspectiva, y esta vez tenia que ser yo la que desfilara por la pasarela.

Cuando recibí la increíble noticia no sentí nervios, pero a medida que las semanas transcurrían ya empezaba a notar un poco de inquietud. Una semana antes del “gran” día, me fui a mi peluquería de confianza, Alberto Cerdán (cuyo equipo era el encargado del desfile), para hacerme una prueba de pelo. Cuando vi cómo sacaban una coleta hecha de extensiones rubias de un metro de largo, me di cuenta de que no había marcha atrás.

Mi primera pasarela
D.R. En la peluquería Alberto Cerdán.

La mañana del 2 de marzo me levanté planteándome en qué momento decidí que andar mientras te observaban más de sesenta personas era una buena idea.

El desfile iba a tener lugar en la residencia del Embajador de Francia, uno de los sitios más impresionantes de Madrid.

Mi primera pasarela
D.R. Llegando a la Embajada de Francia.

Nada más entrar, me encontré con una sala llena de ropa y de chicas que medían dos metros. Y como podéis comprobar, esta es la cara que se te queda cuando te das cuenta de que tienes que desfilar con una persona que te saca diez cabezas.

Empecé con maquillaje y peluquería. Como todas íbamos iguales, fue una cosa rápida.

Mi primera pasarela
D.R. Preparativos.

Y con mi peluquero favorito, Juan, el proceso resultó de los más entretenido.

Cuando ya estaba lista, hicimos un ensayo sin la ropa. Así veíamos más o menos cuál era el recorrido. A medida que caminaba por ese increíble pasillo de la Embajada Francesa seguía dándole vueltas al lío en el que me acababa de meter.

Mi primera pasarela
D.R. A punto de desfilar.

Ya lista y preparada, me metí en el papel y puse mi cara de seria.

A la 1:00 pm empezaban a entrar los invitados. La mayoría eran conocidos y eso me inquietaba aún más.

Me eligieron 5 vestidos alucinantes con los cuales tendria que desfilar sin caerme. Hacedme caso, no es tan fácil como suena.

Mi primera pasarela
D.R. El primer vestido.

Cuando empezó la música y el silencio era absoluto, comencé a sentir que el corazón se me iba a salir por la boca. En el momento de empezar a andar, mi cuerpo no hacía más que temblar y lo único en lo que pensaba era en cómo pararlo. Nunca había estado tan nerviosa (el que mi familia me susurrara de fondo diciéndome que estaba guapa no ayudaba mucho).

Mi primera pasarela
D.R. Mi debut.
Mi primera pasarela
D.R. Segundo cambio.
Mi primera pasarela
D.R. Y tercero.

Cada cambio de ropa era rápido y no te daba ni tiempo a ver lo que llevabas puesto.

Cuando terminó todo, tuve la oportunidad de hacerme una foto y darle la enhorabuena a las diseñadoras. Aunque mi preocupación en esos momentos no fue la ropa, no me quedó niguna duda de que colección era impresionante.

Mi primera pasarela
D.R. En familia.

Por un instante, ¡no me senti bajita!

Al terminar todo, me fuí al salón, en donde servian algo de beber. Aunque el desfile se hubiese acabado, seguía sintiéndome como en una especie de nube.

Mi primera pasarela
D.R. Final feliz.

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