Noche de gala

Conociendo a Almudena: Mi gran baile en París

Como una princesa de cuento

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Todas hemos soñado alguna vez con asistir a un baile llevando un vestido largo, andando de la mano de un cavalier y con la Torre Eiffel de fondo. Ese es el recuerdo que me llevé de la experiencia de asistir a “Le Bal” en París, una cosa que solo haces una vez en la vida y que te hace sentir como una verdadera princesa.

Un baile en París
D.R. Almudena y Nicolas, su acompañante.

El plan prometía: irme un fin de semana a París para asistir a un baile. En cuanto me lo propusieron acepté sin dudarlo y más cuando me dijeron que todo los beneficios recaudados irían a una fundación.

El primer paso era el vestido. Mi diseñador sería Jorge Vázquez; no se pudo haber elegido a uno mejor. Las primeras semanas iba a que me cogieran medidas y gente muy especial para mí colaboró con las ideas para los colores y la forma.

Un baile en París
D.R. Preparándose para el gran baile.

Aunque en ese momento no tenía muy claro cómo iba a ser, estaba encantada pensando que parecía un traje de novia, ¡solo me faltaba pedir unas flores!

Estuvieron mucho tiempo haciéndole retoques al vestido, y ahora me doy cuenta de que esa es una de las razones por las que fue tan especial.

Ir tantas veces a probarme no me parecía un problema; me entretenía con todo lo que había ahí, ¡principalmente con ese espejo tan grande que tenían!

Finalmente, el vestido y yo estábamos listos para irnos a París.

Un baile en París
D.R. Vestido de Jorge Vázquez.
Un baile en París
D.R. Vestido, de Jorgue Vázquez.
Un baile en París
D.R. Almudena, con Jorge Vázquez.

Estar en un areopuerto con dos maletas y un traje, que no pesaba mucho, pero que ocupaba más que las maletas juntas, no era de lo más agradable.

Un baile en París
D.R. En el Metro de París.

Un baile en París
D.R. En el hotel Champ Elysees.

Cuando llegué, me dieron una hoja en la que te explicaban los horarios en los que tenía que estar en cada sitio.

A la mañana siguiente me desperté a las ocho, y aunque el vestido era increíble, no era precisamente la prenda que más me apetecía ponerme antes del desayuno.

Ya vestida, me pasaron a una habitacion donde estaban las demás 17 debutantes. Nos pusieron en posición para hacernos una foto todas juntas. Aunque parecía algo rápido, tardamos unas 2 horas en que la foto saliera bien.

Un baile en París
D.R. Preparación de las debutantes.

Fue bastante desesperante, pero sirvió para que todas nos conociéramos. Había chicas que venían desde Nueva York o que habían viajado desde Australia llevando vestidos de firmas increíbles como Chanel o Jean Paul Gaultier.

Un baile en París
D.R. Momento relax.

Nunca te cansabas de mirar los detalles que había en cada vestido.

Después de un día agotador de fotos, nos fuimos todas juntas a cenar a un restaurante chino que estaba al lado del hotel. Y en cuanto terminanos, volvimos cada una a nuestro cuarto para descansar; nos esperaba un día duro.

Por la mañana, pasamos todas por maquillaje y peluquería.

Un baile en París
D.R. Maquillaje y peluquería.

Más tarde, nos pidieron que nos pusiéramos nuestra ropa de calle para practicar la entrada en el baile, en la que todos los invitados estarían sentados observando cómo caminábamos por un gran pasillo que separaba las mesas.

En cuanto entramos, nos quedamos con la boca abierta.

Un baile en París
D.R. Todo preparado para la gran noche.

Finalmente, llegó la gran noche y el momento en el que conoceríamos a nuestros cavaliers, que serían los chicos con los que bailaríamos.

Un baile en París
D.R. Los caballeros, esperando a sus damas en las escaleras.

Tuve la gran suerte de que Nicolas, mi cavalier, era divertido y también muy guapo, que eso nunca hace daño.

Antes de la gran aparición, nos pidieron una última foto de grupo. Siempre que nos hacíamos una foto todas juntas se formaba un gran caos, como podéis ver.

Un baile en París
D.R. Un grupo muy animado.
Un baile en París
D.R. Empieza el vals.

Después de andar con nuestra pareja por el pasillo, tocó el momento de bailar el vals.

Cuando acabamos, estábamos listas para dejar de hacernos fotos y de preocuparnos por si estropeábamos el vestido. ¡Nos quitamos los tacones y nos pusimos a bailar!

Un baile en París
D.R. Un grupo muy animado.

Como podéis ver en la foto, yo fui la primera que se quitó los zapatos. Parezco la más pequeñita del grupo pero es que ¡no aguantaba ni un segundo más!

Cuando los invitados se retiraron nos fuimos todos a una discoteca muy conocida en París, que se llama Rasputin. No había ido nunca, pero nos lanzamos a la aventura.

Un baile en París
D.R. Discoteca Rasputin.

Que como podéis ver, ¡estaba muy bien decorada!

Al salir de la discoteca quedamos menos de 6 personas y decidimos seguir la fiesta. Todos me repetían que yo era la única que no estaba cansada porque tenía el gen español. ¡Probablemente sea verdad!

Un baile en París
D.R. Fin de fiesta.
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