Yoga durante el embarazo

Cuando te planteas tener un bebé o descubres que estás embarazada, el abanico de disciplinas físicas se despliega ante ti. Las más importantes y comunes son el pilates, el yoga, el fitness adaptado y la eutonía, dinámica que se realiza con la pareja. ¿Lo ideal? Sin duda combinarlas, ya que cada una te ofrece un trabajo y unos beneficios distintos.

Lo que está claro es que las pilas hay que ponérselas desde el momento en que conoces tu nuevo estado para crear un hábito y trabajar a favor de tu cuerpo. El objetivo será fortalecerlo y a la vez vigilar el exceso de peso, algo que puede generar problemas a la hora del parto y en la recuperación una vez se da a luz. Apunto que está ampliamente demostrado que aquellas personas que hacen ejercicio durante la gestación se restablecen más rápidamente.

Me centraré en el Yoga que es donde tengo más experiencia. Además de clases particulares a alumnas embarazadas, he tenido la preciosa oportunidad de guiar a varios grupos de mamás durante los nueve meses, el postparto y después, en clases de yoga con bebé.

Muchas mujeres albergan dudas a la hora de tomar una decisión sobre si empezar o continuar practicando Yoga cuando quedan en cinta. Si te animas a hacerlo lo recomendable es la moderación, que en esos primeros meses la actividad física sea más suave, ya que es un estado delicado que si no se cuida puede generar la interrupción no deseada.

Mujer embarazada practicando yoga

Si no sueles practicar ningún deporte o yoga, el cuidado debe ser aún mayor porque tu cuerpo no es tan fuerte y habrá que ir en progresión. No tiene ningún sentido ponerse a hacer ejercicio como una loca de buenas a primeras y en un momento en el que físicamente estás tan sensible. Hay que empezar pero poco a poco, de menos a más.

Si eres deportista o tienes una práctica de yoga constante y activa, no hay ningún motivo para suspenderla, salvo prescripción médica. El primer trimestre siempre es conveniente ir un poco más despacio y adaptar, empezar a crear otra mirada hacia la práctica, más dirigida a la autoescucha, el descubrimiento y la meditación, una ténica que te ayudará muchísimo durante los meses que se avecinan.

Una vez cumplido ese período, es momento de comenzar a relacionarte con tu cuerpo con los sentidos bien despiertos. Te hayas dado cuenta o no todo ha empezado a cambiar, tus hormonas entran en la mayor revolución que experimentarás en tu vida afectando no solo a tu físico, sino también tu estado de ánimo y a los que te rodean.

En ese escenario resulta fundamental encontrar un tiempo a la semana exclusivamente para ti, para detenerte a sentir todo lo nuevo que va sucediendo cada día, para aprender a respirar y a desarrollar la atención plena hacia ti misma y poco a poco, hacia tu bebé. Relacionarte con otras embarazadas es además muy positivo, con ellas podrás compartir sensaciones, dudas y cosas que solo una mujer pasando por lo mismo que tú entenderá de verdad.

Cuando decides tener un hijo se está creando un nuevo espacio, no solo físico, sino también vital, la vida va a cambiar de un modo imposible de prever del todo. El yoga te da un soporte de conciencia, ternura y aceptación valioso no solo para esos nueve meses, sino para la aventura completa que está por llegar.

Desde mi vivencia como profesora, es realmente maravilloso poder ver crecer una nueva vida, de favorecer la comunicación de la mamá con su bebé y ayudar a entender y aceptar los cambios profundos que se producen en el cuerpo y en las emociones.

Mujeres embarazadas practicando yoga

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