Inyección de energía

No sin mi desayuno

La importancia de la primera comida del día

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Me encanta comer bien, pero si tengo que elegir una comida no hay duda ¡me quedo con el desayuno! Todas las semanas comparto en mis redes al menos una foto de alguno de mis banquetes mañaneros; tanto me gusta que hasta desarrollé un proyecto audiovisual titulado Bed&Breakfast en el que se podría decir que el desayuno era el termómetro emocional de la protagonista, no negaré que eso tiene algo de autobiográfico.

No sin mi desayuo

En España, desayunar correctamente ha sido una asignatura pendiente hasta hace muy poco. La imagen habitual en cualquier cafetería era la de un café bien oscuro con leche, acompañado de un bollo industrial, porra o montadito (a menudo también cigarrillo); lo más sano que podías encontrar era la mínima expresión de un zumo de naranja. Aunque esto se sigue viendo, parece estar en proceso de extinción. En esta transición del trash breakfast hacia versiones más saludables, cada vez hay más sitios que ofrecen opciones ricas a elegir, desde tostadas con pan integral, a diferentes tipos de leche, mueslis y otros productos ecológicos o veganos.

Cada persona tiene un despertar diferente: yo, por ejemplo, no puedo comer en cuanto me levanto, necesito despertarme de verdad, así que siempre desayuno después de haber sacado a mi perro. Hay quien, por el contrario, necesita engullir vorazmente en cuanto abre los ojos y los hay quienes sacrifican desayunar por quedarse media hora más en la cama engañando después al cuerpo con un café cargado y comen cualquier cosa a media mañana. Ten presente que, después de muchas horas sin ingerir nada, lo que te lleves a la boca será la primera inyección de energía que recibas, algo determinante que marcará tu rendimiento físico, mental y también tu estad de ánimo el resto de la jornada.

Seas del tipo que seas, ha llegado la hora de prestar más atención a esta comida. Te daré algunas pautas que te ayudarán a desayunar mejor.

No tengo nada en contra del café siempre que se tome con moderación; más de dos tazas al día ya es un exceso. Si pasas esta dosis te animo a moderarte incluyendo infusiones con teína y otros alimentos realmente energéticos para darte un empujón cuando te sientas más cansada, por ejemplo barritas caseras de cereales. Si eres cafetera mímate y tómalo ecológico y siempre 100% arábiga; prueba a endulzarlo con miel en lugar de usar azúcar; aunque te parezca raro, es mucho más sano y sabe mejor de lo que crees.

Di adiós a los cereales procesados. Admito que las cajas de cereales son algo muy cómodo pero no nos engañemos, son productos llenos de conservantes, tienen muchísimo azúcar y además se tuestan a altas temperaturas perdiendo gran parte de sus propiedades. Pásate a los copos de avena, arroz, quinoa o espelta y haz tu propia granola; los puedes mezclar en un bote grande de cristal y tomarlos con la leche que más te guste o con yogur. Si te va cocinar, puedes hacer una granola más elaborada o barritas, encontrarás cientos de recetas fáciles y deliciosas en internet. Tu sistema digestivo estará encantado de tomar fibra de calidad y lo notarás rápidamente.

Incluye fruta de temporada. Tomar zumo de naranja está muy bien, pero las estaciones son generosas y nos ofrecen más fuentes de vitaminas, justo las que necesitas en cada momento del año para reforzar tu sistema inmune. Ahora es tiempo de kiwi, mandarina, pera y fresas ¿a qué esperas para hacerte unos buenos smoothies o jugosas ensaladas de fruta?

No sin mi desayuo

Dulce y salado ¡varía! La cultura de los cereales ha convertido los desayunos en un momento dulce, pero lo cierto es que por la mañana puedes comer lo que quieras, lo importante es que alimente por encima de todo. Es interesante conocer cómo se desayuna en otros lugares del mundo para coger ideas, por ejemplo en Japón se toma sopa de miso que es un gran reconstituyente de la flora intestinal; en Inglaterra se opta por una bomba atómica de calorías para combatir el frío: huevos revueltos acompañados de judías con tomate y beicon como salado y el porrage, papilla de avena con leche, como versión dulce. El desayuno puede ser muy creativo, prueba y descubre qué te pide realmente el cuerpo a primera hora del día.

No sin mi desayuo

Por último, nunca te saltes esta comida, no hay excusas, si hace falta que te levantes media hora antes hazlo. Puedes prescindir de la cena sin que eso te perjudique, a veces tendrás que ajustarte a horarios complicados y tocará comer poco o incluso no comer en el almuerzo, pero lo que siempre te salvará la vida es haber tomado un rico desayuno nutritivo y abundante. Si además comes con tranquilidad y lo disfrutas llegarás al trabajo de buen humor, cargada de vitalidad y lista para todo.

¡Feliz día!

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