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Más que Yoga

POR Carla Sánchez

Flores de Bach, esencias que curan emociones

Las flores alegran el alma con tan solo mirarlas, avivan los sentidos con su aroma y además pueden sanar también tus emociones.

Flores de Bach, esencias que curan emociones

Descubrí las Flores de Bach hace más de trece años en un momento en el que estaba sobrepasada emocionalmente. Aunque me han educado en la naturopatía, los medicamentos homehopáticos nunca han formado parte del botiquín de casa, así que no estaba familiarizada con la acción de sustancias de acción sutil y me parecía que su efecto podía ser dudoso.

Fue una amiga quién me habló de ellas y su criterio siempre ha sido una referencia para mí. Decidí probarlas como complemento y comprobar por mí misma los resultados. ¡Me gustaron mucho!

Os contaré un poco sobre su procedencia y aplicación.

Fue el médico y homehópata inglés Eduard Bach quien hace casi un siglo desarrolló esta variedad terapéutica basada en la decocción y maceración de distintas especies silvestres, tanto flores, hojas como tallos para obtener esencias florales destinadas a templar, aliviar y equilibrar desórdenes emocionales.

La gama presenta un total de 38 fórmulas que, aunque se venden en farmacias, no se consideran fármacos. Estas esencias se conservan en brandy como solución alcohólica y la dosis es similar a la de los preparados homehopáticos, es decir, muy baja.

Toda enfermedad tiene un componente psicoemocional, a veces puede ser el origen de la misma y en otras ocasiones es la propia enfermedad la que genera un cuadro emocional determinado y enfermizo. La acción de las flores de Bach va dirigida a influir positivamente, mejorar y prevenir estas fases para crear salud a todos los niveles.

El tratamiento con flores es siempre complementario, se trata de tomar varias gotitas dos o tres veces al día, dependiendo de tu estado. Lo ideal es que haya un diagnóstico previo para dar con la fórmula perfecta, que puede ser de una o varias flores combinadas, las mezclas se personalizan por completo para ayudar exactamente en el momento en el que estás y apoyar tu bienestar con la magia de las plantas.

Flores de Bach, esencias que curan emociones

Cada flor se asocia a una emoción, este es el listado oficial de flores y sus interesantes efectos:

Agrimonia: tortura mental detrás de una apariencia alegre.

Álamo temblón: miedo o ansiedad sin razón aparente.

Haya: Intolerancia.

Centaury: carácter servicial que no sabe decir 'no'.

Cerato: personas que buscan siempre la opinión y la aprobación de los demás.

Ciruela Roja: miedo a perder el control, histeria.

Castaño: incapacidad de aprender de los errores.

Achicoria: amor egoísta y posesivo.

Clemátide: soñando con el futuro sin prestar atención al presente.

Manzana de cangrejo: es la flor limpiadora, todo debe estar perfecto y en el fondo detesta su apariencia.

Olmo: abrumado por la responsabilidad.

Genciana: desánimo y abatimiento tras un contratiempo.

Tojo: desesperanza y derrotismo.

Brezo: egocentrismo y preocupación por uno mismo.

Acebo: odio, envidia y celos.

Madreselva: los que viven atados al pasado.

Carpe: cansancio ante el pensamiento de hacer algo.

Impatiens: impaciencia y ansiedad.

Alerce: falta de confianza.

Mimulus: miedo a todo, a la vida en sí, inseguridad.

Mostaza: profunda tristeza sin razón.

Roble: personas incansables que superan el punto de agotamiento.

Olivo: agotamiento tras un esfuerzo físico o mental.

Pino: sentimiento de culpa.

Cataño Rojo: excesiva preocupación por los seres queridos.

Rosa: terror y miedo extremos.

Agua de Roca: abnegación, rigidez y auto-represión.

Scleranthus: incapacidad de elegir entre alternativas.

Estrella de Belén: shock, conmoción.

Castaño Dulce: angustia mental extrema cuando todo se ha intentado y no hay esperanza.

Verbena: exceso de entusiasmo.

Vid: ser dominante e inflexible.

Nuez: protección al cambio e influencias no deseadas.

Violeta de Agua: personas reservadas y dignas.

Castaño Blanco: pensamientos no deseados y argumentos mentales.

Avena Salvaje: incertidumbre sobre la propia dirección en la vida.

Rosa Salvaje: sentir que se está a la deriva, resignación y apatía.

Sauce: autocompasión y resentimiento.

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