Detox de móvil para una vida más sana y una mente más tranquila

Si tu teléfono móvil se ha vuelto una extensión de tu mano, andas por la calle mirando las redes sociales en lugar de alzar la vista y lo último que haces en el día es comprobar si te han entrado nuevos correos, estás en alerta roja y necesitas poner límites.

¿Qué te llama la atención de esta foto? Lo que yo veo es gente aparentemente muy maja y muy contenta mirando cada uno a su pantalla, en su mundo y que no se relaciona entre sí. Parece obvio que tenemos un problema.

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Para ser un zombie no es necesario tener el aspecto de un cadáver medio descompuesto que gime arrastrando los pies, basta con estar ausente, consultando la pequeña pantalla de tu dispositivo último modelo en lugar de ser parte activa del mundo circundante.

Cuando yo era pequeña se hablaba de la tele como “la caja tonta”, aparato que ha sido dramáticamente derrocado por el ordenador y también por nuestro juguete favorito, “la cajita inteligente”, más conocida como teléfono móvil.

Lo tiene todo, acceso a información casi ilimitada, a conversaciones por voz y video, a un amplísimo mundo social más allá de lo tangible, series, películas, libros, hace vídeos, saca fotos, hasta nos habla… ¡solo le falta preparar el desayuno!

Es muy difícil trazar la frontera del uso mesurado de un artilugio tan útil, entretenido y cotidiano, así que poco a poco nos hemos ido esclavizando sin ser conscientes del impacto que ello tiene en nuestras vidas.

Soy bastante analítica, me encanta mirar a la gente por la calle y observar nuestros comportamientos sociales. Algo que me ha hecho saltar todas las alarmas es ver cómo nadie se mira ya en el vagón del metro, la mayoría están concentrados en su propio universo virtual sin percibir nada de lo que ocurre, o podría ocurrir alrededor.

Esta conducta está cada vez más presente en la calle, donde en lugar de cruzarme con los ojos, la sonrisa, o la mala leche de otros individuos, todo lo que veo son “zombies”, seres embobados que caminan despacio, tropiezan fácilmente con cualquiera y que no están presentes porque prefieren mirar una pantalla.

En las vacaciones fue el remate cuando veía que había más gente nadando con su móvil en un alargador para grabar el momentazo acuático, que nadando simplemente por placer pensé: “nos estamos volviendo locos”.

El mal llega hasta los hogares donde muchos, después de haber pasado el día pegados a la computadora en sus trabajos, cogen el móvil y se estiran en el sofá para su momento de ocio.

Foto detox 2

Si te sientes identificado con alguno de estos comportamientos tal vez haya llegado el momento de hacer una revisión honesta a tu relación con la tecnología y comenzar una purificación de hábitos que te ayude a acotar una epidemia que, en muchos casos, añade más estrés del que percibimos a nuestra ya saturada existencia.

Te daré cuatro pautas para ayudarte a empezar:

No uses el móvil en el metro: Deja el teléfono en el bolso y mira a tu alrededor, aunque parezca aburrido, mira, observa a aquellos que te acompañan, escucha sus voces, mira su ropa, intégrate en el mundo en el que vives de verdad y quizá acabe habiendo mayor interacción con él.

Si tienes perro deja el tlf en casa cuando salgáis a pasear: ese es una situación perfecta y maravillosa para centrarte en la realidad y buscar un instante de descanso mental. Ve al parque, juega con tu mascota, habla con los dueños de los otros perros y crea conexiones reales y presenciales con seres humanos a los que puedes tocar.

Si no tienes mascota, prueba a salir a tomarte un café dejando el teléfono en la oficina, lleva un libro y simplemente desconecta.

Sal a cenar con tu pareja o amigos sin el móvil al menos una vez a la semana: prueba a generar momentos de intimidad sin interferencias. No hay nada más molesto que estar con alguien que no para de mirar los mensajes, o atiende llamadas incluso cuando estáis comiendo. ¿Qué tal volver a las conversaciones sin interrupciones? Proponlo en tu círculo más cercano.

Apaga el tlf y la wifi cuando vayas a dormir: ¿para qué necesitas el móvil y la wifi cuando duermes? En casa hemos establecido esa norma y ahora descansamos más tranquilos. Cómprate un despertador a pilas, apaga los aparatos del todo, nada de modo avión o reposo, del todo, y desenchufa.

Siempre encontrarás excusas o justificaciones para alargar el brazo y volver a coger el teléfono, no es fácil y me incluyo; si no es el trabajo es porque esperas un mensaje o se te ocurre llamar a alguien; pero hay que poner un tope en algún punto.

Una amiga me decía hace poco:

¿Pero cómo voy a apagar el teléfono por la noche, y si pasa algo?

Mi respuesta fue muy sencilla, puro análisis:

¿Cuándo te ha pasado algo que necesitara que tuvieras el móvil encendido en plena madrugada?

Ella contestó:

Nunca...

Y yo le dije:

A mí tampoco. Pues ahí está la respuesta.

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