Cuida tus pies, también en invierno

Solemos prestar mucha atención a la estética de los pies en las estaciones de calor porque los mostramos más, ¿pero qué sucede cuando llega el frío? los enfundamos en botas, pasan a un segundo plano y los estragos de ese olvido saltan a la vista cuando pisas la esterilla. ¡Aquí van tres consejos básicos para mantener los pies en perfecto estado durante todo el año!

Cuida tus pies, también en invierno

El cuidado de esta parte del cuerpo no debería ir ligada solo a la idea de lucir unas bonitas sandalias cuando hace calor. Aunque esto parezca una evidencia, cada vez que imparto una clase de yoga me doy cuenta de que nuestros pies son los grandes olvidados en cuanto a mismos corporales se refiere.

Para bien o para mal la práctica de yoga nos delata. Me encuentro con talones agrietados, piel seca y alguna que otra “pezuña” más a menudo de lo que me gustaría.

Cuida tus pies, también en invierno

Es cierto que usar zapatos abiertos estropea más fácilmente los pies ya que están expuestos al calor y a la suciedad de la ciudad. Pero también el frío causa estragos aunque estén aparentemente más protegidos con calzado cerrado; la piel de esa zona apenas tiene glándulas sebáceas y necesita hidratación intensa y algunos extras.

Exfolia todo el pie

Hazlo al menos una vez a la semana. Puedes preparar tu propio exfoliante casero con una base de aceite de almendras, miel, sal de roca y unas diez gotitas del aceite esencial que más te guste, por ejemplo lavanda o Ylang Ylang.

La técnica es sencilla, exfolia a la vez que te das un agradable masaje tanto en la parte superior como en la inferior y enjuaga con agua templada. Como efecto colateral positivo te ayudará también a mejorar la circulación.

No sin tu piedra pómez

¡Qué haría yo sin ella! La piedra pómez es un básico que no puede faltar en el baño ni en tu neceser cuándo viajas. Una vez que la piel se ha humedecido y ablandado tras la ducha o el masaje con el exfoliante, te ayudará a limar las durezas con más profundidad en las zonas del talón, los bordes en dedos, o donde sientas que necesitas insistir. Yo la uso unas tres veces a la semana.

Cuida tus pies, también en invierno

Hidrata, hidrata y vuelve a hidratar

El último paso es la hidratación, te recomiendo usar dos productos. La crema corporal puede ser suficiente para el pie completo, pero además puedes utilizar algo más específico para las asperezas si tienes tendencia a las grietas.

Hidrata después de la ducha por las mañanas y al final del día antes de dormir.

Lo mejor de todo es que estos cuidados son un auténtico placer una vez que los integras. Recordatorio: ¡acuérdate de tus uñas! y disfruta de las extremidades que te hacen caminar por la vida.

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