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EL MUNDO DE ADRIANA, por Adriana Ugarte

POR Adriana Ugarte

Amuleto para el alma

Sobre las... ¿casualidades?

Cuatro joyas de sabiduría y autoconocimiento

Solo puedo dar las gracias a la vida por poner en mi camino a personas que me enseñan tanto y que a su vez me conectan con otras almas maestras.


He tenido la gran fortuna de cruzarme con un espíritu que me ha recomendado una joyita llamada Los cuatro acuerdos. Se trata de un manual o un amuleto que estaría muy bien que nos acompañara a lo largo de toda nuestra existencia porque nos masajea el alma, nos afloja y nos devuelve suaves al día a día. No se trata de hacer pactos imposibles, de retos extremistas, ni de cilicios torturadores. Tan solo son guías, marcas orientadoras, toques que nos despiertan del ensueño del miedo.

El mundo de Adriana: Sobre las... ¿casualidades?

El primer pacto consiste en La impecabilidad en las palabras. Cuando leo impecable pienso en limpieza, en pureza... pero va más allá...
Impecable contiene la palabra “pecado” y el significado-raíz de “pecado” parece que se refiere a “herirse a uno mismo”. Como somos una creación divina, el máximo pecado, el pecado que nos lleva a la destrucción sería el autorrechazo, el automaltrato. Por tanto, la Impecabilidad en las palabras tendría que ver con ser absolutamente bondadosos con cada una de nuestras palabras, pues cada una de ellas tiene la fuerza de un hechizo: la de poder crear luz u oscuridad a nuestro alrededor.
Las palabras nos hacen creer en nosotros, tienen la capacidad de liberarnos, de sentir que podemos alcanzar lo que nos propongamos. O por el contrario, pueden hacernos sentir diminutos, culpables y atrapados en nuestra propia piel.

Todo lo que nos digamos, todo lo que digamos de los demás es un arma creadora o destructora: nosotros decidimos.

El segundo acuerdo se trata de No tomarnos nada de manera personal. Cada acto, cada comentario, cada actitud podemos depositarla en nuestra mochila hasta que resquebraje nuestra espalda, hasta que inunde nuestro amor propio.

El mundo de Adriana: Sobre las... ¿casualidades?

No somos responsables de lo que los demás nos dicen o nos hacen y sobre todo: No somos lo que los demás dicen que somos.
Sus miedos, su dolor y sus vías de evacuación de los mismos, son equivocaciones que ellos deben solucionar, al igual que nosotros debemos ocuparnos de los nuestros.
Solo en el diálogo con nosotros mismos, en el cuidado personal, en el mimo, en nuestra privacidad y confianza descubrimos qué está vibrando en nuestras almas, quiénes somos. Esto es algo que solo nosotros determinamos, nadie más, digan lo que digan –aunque sean los seres más importantes de nuestra vida–.

El tercero nos cuenta la importancia de No hacer suposiciones.
Nos pasamos la vida midiendo nuestras palabras y nuestras acciones porque suponemos que van a generar esta o aquella reacción en el medio.
Vivimos condicionados y actuamos de la manera que pensamos que siempre va a generar respuestas positivas en los demás, pero no somos realmente espontáneos. No acabamos de atrevernos a ser nosotros mismos sin miedo a ser rechazados, con la seguridad de que el Rechazo no tiene nada que ver con nosotros, sino con un sistema de valores diferente, o con ciertas cosas que aquellos que nos rechazan deberían observar.

Y el último precioso acuerdo nos aconseja hacer todo, todo lo que abordemos en la vida,como por ejemplo los tres acuerdos anteriores, de la mejor manera; con toda la intensidad y el esfuerzo posibles.
Esto no quiere decir que si erramos, que erraremos muchas veces debamos martirizarnos o sentirnos culpables –pues herirnos es algo que jamás deberíamos hacer–, quiere decir que si ponemos todas nuestras ganas y nuestro empeño podemos quedarnos tranquilos pase lo que pase, porque estaremos sembrando para nuestra tranquilidad y la tranquilidad del mundo.

Gracias, gracias, gracias, querido amigo, por traer ESTO GRANDE a mis manos.

El mundo de Adriana: Sobre las... ¿casualidades?
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