Julieta's tour

Nueva York luce

En la ciudad que nunca duerme

Son las 19:00 horas y mis botas pisan suelo americano.
He esperado un buen rato la maleta con la satisfacción de haber pasado el control de pasaportes con éxito e incluso con sonrisas... lo que es insólito en los aeropuertos.
La agarro con fuerza, como quien lleva un millón de dólares –pensándolo bien, si hiciéramos un cálculo de vestidos, zapatos y bolsos cedidos podríamos estar cerca–. Yo agarro.
Rezo para que el conductor me esté esperando y no se haya hecho un lío con mi apellido... eco!
Como si fuera mi primo de Nueva York, me localiza al instante y me mete en el asiento de detrás de un cuatro por cuatro tiburón negro.
Y la paciencia... Rush hour u hora punta es prácticamente durante toda la jornada de esta ciudad hiperactiva.

El mundo de Adriana: Nueva York luce

El mundo de Adriana: Nueva York luce

Me apasiona observar, me gusta esperar, no tengo prisa.
Mi batalla es otra.
Yo estoy lidiando con un par de párpados que pesan. Con unas manos que se acurrucan en el pecho y buscan la parte mullida del sofá. Con una nariz que se esconde bajo el jersey, buscando el aroma a cuerpo caliente. En definitiva, me estoy quedando frita y si quiero hacer algo decente en mi cita del domingo sería conveniente aguantar un par de horas, calmar al dragón.
A las 20,39 el dragón me ha ganado y estoy abrazada a tres almohadones al mismo tiempo. Nunca son demasiados.
¿Qué cita?
El domingo por la tarde estoy plantada en una caravana llena de los nuevos talentos del momento y... una prestigiosa revista ha visto oportuno incluirme en su reportaje. En contra de lo que esperaba, no me siento extraña ni inadaptada. Estoy ligera, excitada, agradecida, celebrando la oportunidad.

El mundo de Adriana: Nueva York luce

Instantes después, enfundada en lentejuelas, me muevo delante del objetivo de un virtuoso japonés....
El resultado es variado. Las joyas son instantes vivos cazados desde mi inconsciencia.
Lunes y las jornadas de entrevistas y coloquios que cada vez se vuelven más familiares así como una lengua que cada vez me tiene más atrapada.
Julieta entra por la puerta grande en el festival de cine de NY. Por la puerta del alma y de la empatía.Y lo comprendo. A mí me sucede algo parecido. Julieta se ha convertido en la directora de mi orquesta interna.

El mundo de Adriana: Nueva York luce

En estos días no he sido solamente Adriana, sino una mujer pegada a un mapa. Este viaje nos ha permitido gozar de ratitos libres y no he dejado escapar ninguno.


Una mañana vibré por las salas del MOMA. Otra, por los pasillos del subway dirección Astor Place, otra por los de un mercado ecológico riquísimo; una tarde entre las flores mágicas del high line y las calles del Village. Y... las noches... ¡cómo es la ciudad bajo la luna!

El mundo de Adriana: Nueva York luce
El mundo de Adriana: Nueva York luce
El mundo de Adriana: Nueva York luce
El mundo de Adriana: Nueva York luce

Lo cierto es que nunca alcanzo a contemplar la cara nocturna de la vida. Gasto muchísima energía durante el día, entre mis preguntas y mi boca abierta que se sorprende.
Pero esta vez, solo una noche, lo hice.
La caminé.
Desde la Broadway con la 19 st hasta Park Avenue con la 61st.
Es un exceso lo reconozco, pero no me olvidar nunca de lo que viví: una ciudad, la gran ciudad a que dicen que nunca duerme, era una bebé luchando contra sus párpados. Me recordaba a alguien. Todos somos unos bebés que se tienen que enfundar en un esmoquin.

El mundo de Adriana: Nueva York luce
El mundo de Adriana: Nueva York luce
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