Una labor ejemplar

El mundo de Adriana: Sofía, un rayo de sol para Lora del Río

El "ángel" que cuida a todos los perros de su pueblo

Sofía nació hace veintitrés años en un municipio de unos 20.000 habitantes que pertenece a la provincia de Sevilla: Se llama Lora del Río.

La primera vez que oí su voz fue a través de un mensaje grabado en un chat telefónico. Necesité pulsar el símbolo de play cuatro veces y después se lo mostré a dos personas cercanas que considero sensibles; se produjo una transformación idéntica en los rostros de los tres: estábamos escuchando a un ser especial.

Sofía es la madre de todos los perrillos de su pueblo, acaba de examinarse del PIR y está a la espera de los resultados.

Desde pequeñita llegaba a casa trastornada al cruzarse con alguno de estos seres vulnerables con vida de vagabundos. Encontrar a madres agonizando que han perdido en el parto la mitad de su camada o a pandillas de críos que echan la tarde persiguiendo y dando palos a los cachorros restantes es más frecuente de lo que esta niña desearía.

Un día, alguien que sabía de su reconcome interior, le dijo que un grupo de personas convoluntad de constituirse como Protectora Canina, iba a reunirse aquella tarde. Sofía consiguió convencer a su hermano –un chico cuatro años menor– y se presentaron en el local con timidez y unas ganas tremendas.

Hoy Sofía es la vicepresidenta de ALLAWRA y todos ellos viven para rescatar, para transformar millones de destinos, para extirpar el miedo, para tratar de convencer a cientos de seres aterrorizados de que todavía quedan algunos humanos que no les van a herir.

Sofía: un rayo de sol para Lora del Río
D.R. Sofía haciendo lo que más le gusta.

Es una labor que ejercen día y noche, no hay turnos, la alerta es permanente, no cuentan con un terreno para poder organizarse y el compromiso es para toda la vida. Las llamadas son constantes: “nos hemos separado y el perro nos estorba”;“uy, es mas grande de lo que parecía, ocupa mucho espacio y es muy nervioso”; “de cachorro era una monada pero ahora...”; “organizar las vacaciones es un follón, además se pone ansioso en el coche y vomita encima de la tapicería”; “es muy dominante, tira mucho de la correa: solo quiere ir detrás de las hembras”; “está todo el día ladrando, trabajo desde casa y no me permite concentrarme”; “ha gruñido a nuestro hijo, creo que es una raza peligrosa”; “me paso el día limpiando, tengo la casa llena de babas y de pelos”; “es demasiada responsabilidad, me obliga a salir tres veces a la calle”; “mira, no me quiero encariñar más, que solo viven 12 años”.

Sofía: un rayo de sol para Lora del Río
D.R. Los más vulnerables.

Para empezar, ellos no nos han pedido ser nuestras mascotas. Hemos sido los seres humanos los que, desde la antigüedad, los hemos utilizado para la carga, la defensa y para llenar nuestros vacíos afectivos. Los introducimos en nuestra cotidianeidad, nos adueñamos de sus vidas, los explotamos sexualmente y tratamos de modificar sus instintos a través de adiestramientos pintorescos. Como mínimo, podríamos pagarles con respeto. Todos somosconscientes de su debilidad y con muy poco podríamos minimizar su sufrimiento, cubrir las carencias de una especie con pocas capacidades adaptativas a un medio que los seres humanos hemos organizado a nuestro antojo. Sin embargo, hacemos todo lo contrario: los compramos y los vendemos, los usamos como regalo de Navidad y cuando se hace molesta su respiración los tiramos a la basura. Y si un día, aburridos, nos los encontramos, nos divertimos persiguiéndolos –con el disfrute del que sabe que lo podrá atrapar en cualquier momento– y aminoramos el paso para prolongar este disfrute sádico y hacer creer a nuestra presa que quizá pueda salvarse.

Sofía: un rayo de sol para Lora del Río
D.R. Merecen nuestra atención.

En estos momentos siento vergüenza de ser humana, no lo puedo evitar. ¿Qué tipo de placer puede hallarse en ejercer la fuerza sobre los débiles?

No tengo la respuesta; el origen psicológico de esta conducta debe de ser una tara. No obstante, se me ocurren soluciones: medidas para amparar a estas criaturas que ojaláse legislaran; castigos ejemplares para los maltratadores de todas las edades. Aun así, no creo que consiguiéramos que los animales llegaran a confiar absolutamente en nosotros; su instinto es sabio y les dice que somos caprichosos, avariciosos y dominantes. Pero no quiero dejar de intentarlo, como cada día lo intentan millones de personas que aman a los animales y nos enseñan a aceptarlos como son.

Sofía: un rayo de sol para Lora del Río
D.R. Siempre a nuestro lado.

Organizaciones como Allawra me hacen reflexionar: desde la mitología griega hasta la actualidad el hombre ha luchado contra la bestia para proteger a la comunidad pero, ¿dónde habita realmente la bestia?

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