En la fiesta de Lancôme y Sonia Rykiel

Cosmética Pura

Celebrando el joie de vivre parisino

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En la noche del día de ayer, la École Superiere de Beaux Arts de París palpitaba como un animal lleno de vida, una fiera que goza al entregarse a su razón de ser. Una bestia que danza alegre celebrando la dicha de estar viva.
Y sí, intuyo que jamás respiró tan hondo este edificio, y que todos nosotros, sus invitados, fuimos testigos de esta gloria, que se ha fijado a nuestros cuerpos como una fragancia maestra.

El mundo de Adriana: Cosmética pura
El mundo de Adriana: Cosmética pura
El mundo de Adriana: Cosmética pura
El mundo de Adriana: Cosmética pura

Solo un gran director de orquesta puede conquistar espacios colosales con sus instrumentos y hacer sentir a su audiencia recogimiento y calma. Solamente una gran sensibilidad puede revolucionar la noche parisina haciéndonos creer que es un accidente, una casualidad. Tan solo un gran cerebro puede anticiparse a tus necesidades, agasajarte y ser invisible. Esta gran fuerza es Lancôme, una casa articulada por un buen número de personas exquisitas, entregadas a la búsqueda de aquellos ingredientes únicos, capaces de hacernos confiar, de hacernos viajar a “casa”, estemos donde estemos. Por esta cualidad podemos decir que estamos tratando con una maison de Cosmética Pura; una disciplina de las ciencias de la salud. Una mano cálida que embellece tu rostro, tu cuerpo, tus sentidos, sí, pero también revoluciona tu mente. Sabe generar perplejidad, picar salvajemente tu curiosidad, sin dejar de mecerte suavemente, con un ritmo constante y transparente.

El mundo de Adriana: Cosmética pura
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Anoche presencié el valls de Lancôme junto con Sonia Rykiel y percibí armonía, juego, desafío. La savia eterna envuelta en un packaging libre, lleno de sueños.


La iluminación de la fiesta nos permitía emprender esta ruta hacia los lugares íntimos deseados; la decoración,–siguiendo la línea de la coalición protagonista– derrochaba calidad y mucho sentido del humor; la música, como una ola gigante y eléctrica, nos empujaba a dislocar nuestras figuras entregándonos al sueño del eterno movimiento, la eterna belleza, la vida infinita...

El mundo de Adriana: Cosmética pura
El mundo de Adriana: Cosmética pura

Recuerdo todo lo que viví como una película deliciosa en la que todos jugamos el personaje que nos nacía de dentro, sin miedo, convirtiendo nuestras excentricidades en propuestas cercanas y verosímiles. Un descanso de nuestra vida cotidiana para revelarnos, para revelar al mundo el secreto de nuestras miradas; todas eran miradas de cine.

El mundo de Adriana: Cosmética pura
Con el maquillador y la peluquera de mi noche mágica.

Entiendo que lo vivo nace del roce de dos seres que crean la chispa; puedo decir, pues, que de la relación de Lancôme y Sonia Rykiel se genera un espacio al que uno quiere pertenecer, en el que uno quiere vivir; una mezcla asombrosa con el talento de acercarte a tu propio ser.

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