Saca los dientes, ¡y presume de ellos!

Los cuidados diarios son primordiales para alardear de sonrisa. Toma nota de las cinco claves que hay que tener en cuenta antes de invertir en un blanqueamiento dental o en carillas.

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interdentales. Limpiea general

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Limpiea general

Hay que cepillarse los dientes después de cada comida o, por lo menos, tres veces al día. El cepillo debe ser el adecuado y debe ir acompañado del uso de seda dental -elimina la placa bacteriana y las partículas de comida de lugares que el cepillo dental no puede alcanzar fácilmente- y de un colutorio. Y no te olvides de la lengua y el paladar; además de masajear las encías con movimientos circulares en cada cepillado.
* Cepillos interdentales CPS Prime Plus Handy, de Curaprox (7,90 €).

cepillo. Hay un cepillo para ti

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Hay un cepillo para ti

“Los cepillos de dureza media son ideales para eliminar la placa y los restos de alimentos. Elige los de cabeza pequeña para llegar a todas las áreas de la boca y recuerda cambiarlo cada tres meses o cuando las cerdas hayan perdido su forma”, recomienda el Dr. David González Zamora. Un secreto: es importante cambiar el cepillo dental después de un resfriado, ya que los filamentos acumulan gérmenes que pueden provocar una nueva infección.
* Cepillo dental Philips Sonicare Diamond Clean Rose Gold (209,99 €).

pajita. Pide tu bebida con pajita

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Pide tu bebida con pajita

Huye de las bebidas carbonatadas o zumos ácidos (naranja, limón o pomelo). “Descalcifican el esmalte dental y provocan un desgaste prematuro. Otras como el café, el té o el vino pueden teñirlos”, asegura el Dr. Iván Malagón. Un truco para beber estos líquidos sin que tus dientes se resientan, es hacerlo con una pajita. 

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HELADO. Ni frío, ni calor

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Ni frío, ni calor

Evita los cambios bruscos de temperatura en los alimentos. Pueden provocar hipersensibilidad o hiperestesia, que es cuando hay rechinamiento de los dientes y vibraciones sobre el hueso que, en los casos más graves, pueden llegar a producir una pérdida ósea.

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patatas. Somos lo que comemos

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Somos lo que comemos

Olvídate de las patatas fritas de paquete, ya que “poseen almidón, que se convierte en ácido, y éste puede atacar los dientes con una ‘vida activa’ de hasta 20 minutos”, explica Malagón. Reduce también el consumo de azúcares -las bacterias productoras de caries se nutren especialmente de estos alimentos- y aumenta el de proteínas, calcio, flúor y vitaminas A, C, D y K. En el lado opuesto están los vegetales, la manzana, el queso, el yogurt, la uva y el limón, que ayudan a mantener el blanco de tus dientes.

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Dientes, dientes limpios; dientes, dientes sanos; cepíllate con ganas, cada día por la mañana. Así cantaba Jan, la pink lady más friki de Grease. Y es que, ¿quién no sueña con tener una dentadura bien alineada y resplandeciente? De hecho, son muchos los famosos que retocan sus sonrisas al poco tiempo de alcanzar un renombre mediático, ya que unos dientes bonitos son sinónimo de éxito. “Una persona sonriente es alguien que se encuentra bien en todos los aspectos de su vida, tanto de salud física como mental”, asegura el Dr. Iván Malagón, de Iván Malagón Clinic.

A nivel profesional, tenemos dos opciones para conseguir una dentadura más blanca: blanqueamientos dentales y carillas. “El primero consigue eliminar las tinciones internas de los dientes, proporcionando un color más claro. Los sistemas más avanzados son aquellos geles de peróxido que se activan por luz fría o led, consiguiendo mejores resultados con menos sensibilidad dental”, explica Dr. David González Zamora, de la Clínica Smilodon. “Las carillas son láminas de porcelana o composite que se adhieren en la cara externa de los dientes anteriores, pudiendo modificar el color y también la forma de los mismos. Están indicadas cuando el blanqueamiento dental no es suficiente”, añade González.

En casa, es primordial llevar una adecuada higiene diaria; además de evitar bebidas y alimentos que puedan “teñir” y, además, suprimir el tabaco. Además, una visita al odontólogo cada seis meses es obligada. Para comprobar que nuestra boca está sana. “Es un tema que va más allá de la estética. No sólo significa no tener caries, sino que una boca saludable permite masticar adecuadamente los alimentos y absorber los nutrientes, algo que repercute en el bienestar de todo nuestro organismo”, comenta Malagón.

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