Estar a dieta engorda

A la vuelta de la vacaciones, tras las navidades, cada lunes cuando comienza el buen tiempo… ¿Cuántas veces has decidido restringir tu alimentación para adelgazar? Por suerte, los expertos ya no recomiendan ser muy severo para lograr resultados satisfactorios. ¡Se acabaron las prohibiciones alimentarias!

Atrás quedaron los regímenes restrictivos, las dietas estrictas y las prohibiciones para poder lucir el peso ideal. Los datos dejan claro que estos métodos tan taxativos no consiguen el resultado esperado: el 80% de los sujetos sometidos a dieta durante casi dos décadas terminaban con sobrepeso evidente, mientras que más del 70% de los que no lo estaban presentaban un peso normal. “Estamos ante una trampa, alternamos el aparente éxito a corto plazo de los regímenes, con el fracaso a lo largo de los años. Vivimos eternamente a dieta, retomándolas una y otra vez, pero nunca conseguimos nuestro peso mantenido en el tiempo”, afirma Jorge López Pérez Vallejo, psicólogo perteneciente la corriente Terapia Breve Estratégica.

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¿Qué problema tienen las dietas tradicionales?
El mayor inconveniente de cualquier dieta tradicional no es su eficacia, sino el mantenimiento a largo plazo, lo que puede conducir a una actitud depresiva de renuncia. Es decir, el miedo a engordar se convierte en un pensamiento reiterativo que nos lleva a hacer un esfuerzo y un sacrificio constante para no recuperar los kilos perdidos: existe el miedo (y probabilidad) de ganar demasiado peso si no se vive a dieta constante. Por eso, “la clave es identificar el problema que deriva de la actitud con la comida y trabajar sobre él”, asegura López Pérez Vallejo. ¿Cómo? Gestionando la alimentación basada en el placer y no en el sacrificio y el control forzado.
Lo último son las dietas holísticas, como la de la paradoja, cuya base es “un plan de alimentación y estilo de vida que tiene como objetivo mejorar la salud integral de la persona, produciendo colateralmente una pérdida de peso“, explica la nutricionista Itziar Digón. “Son más flexibles, no promueven la restricción sino cubrir las necesidades fisiológicas combinando todos los alimentos; además, huyen de los listados de alimentos permitidos y prohibidos porque cuando hay mucho control, surge el descontrol”, añade.

Aprende a distinguir qué tipo de hambre tienes
¡Cómo lo lees! No siempre que te apetece llevarte algo a la boca es porque tu cuerpo necesita ‘gasolina’, sino que a veces es simple gula. Digón diferencia tres tipos de hambre:

  • Hambre física: la sentimos únicamente cuando le preguntamos a nuestro estómago cuánta hambre tiene del 1 al 10. Se trata de una necesidad fisiológica que satisfacemos dándole nutrientes para obtener la energía necesaria para llevar a cabo sus funciones vitales.
  • Hambre emocional: se produce cuando tenemos ganas de comer, pero el estómago no está hambriento. Generalmente se despierta cuando nos sentimos ansiosos, aburridos, tristes o incluso eufóricos.
  • Hambre visual: es el que más poder tiene sobre nuestra mente y ocurre cuando, solo el hecho de ver comida, despierta una necesidad inmediata de recompensa en el cerebro. Es importante saber diferenciarla para poder decidir de forma libre si comer o no lo que estamos viendo.

Las claves de la dieta de la paradoja
“Si me concedo aquello que me gusta, al cabo de poco tiempo dejará de agradarme tanto y podré renunciar a ello sin esfuerzo ni frustración”, sostiene el psicólogo. De ahí que la dieta que propone se base en dos pilares fundamentales:

  • Concederse las comidas más deseadas para convertirlas gradualmente en algo cada vez menos atractivo. El procedimiento permite establecer una colaboración entre placer y deber, en lugar de enfrentarlos, lo que induce a la autorregulación más que a un control forzado (si comes un alimento que te encante el las cinco comidas diarias, al final te cansarás de él.
  • Apreciar el placer del movimiento superando el placer inicial que nos produce el estar parados. Lo importante es que elijas una actividad que te guste para que así tu cuerpo emita sensaciones de bienestar y la practiques con constancia.

Alimentos que te hacen ser más feliz
Recuerda que la alimentación influye en tu ánimo, por lo que “no es aconsejable una restricción excesiva de hidratos de carbono, sino que es mejor introducir los de absorción lenta (cereales integrales, verduras y legumbres) en determinados momentos del día para tener más vitalidad”, reconoce la nutricionista. Apunta también la lista de alimentos que aconseja que tomes para que te sientas más alegre:

  • Ácidos grasos omega 3. Colaboran en el buen funcionamiento del sistema nervioso. Los contienen el salmón, el brócoli, los frutos secos y el aceite de oliva.
  • Triptófano. Se trata de un aminoácido esencial precursor de la serotonina, que juega un papel importante en la inhibición de emociones negativas. La leche, los huevos, el pescado azul, las fresas y el aguacate tienen altos niveles de él.
  • Vitaminas B (carne roja, marisco y setas) y C (grosellas, coles de Bruselas y pimiento rojo). Son grandes estabilizadores emocionales y su falta provoca debilidad y cansancio.

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